Max Verstappen cambió por una jornada el monoplaza de Fórmula 1 por un kart y protagonizó una remontada singular en Silverstone. El neerlandés partió desde el puesto 101 en Max vs 100, un desafío diseñado para que superara a los otros 100 participantes antes de completar 30 vueltas o alcanzar el límite de 75 minutos. Resolvió la prueba en alrededor de 35 minutos.
La salida fue decisiva. Entre el tráfico y los incidentes de los primeros metros, Verstappen adelantó a más de 60 competidores durante la primera vuelta. Cada rival al que superaba quedaba eliminado, de modo que el grupo en pista se redujo rápidamente. Una neutralización por banderas amarillas interrumpió su avance inicial, pero no frenó la remontada: para la cuarta vuelta ya habían quedado fuera alrededor de 80 participantes.

Los últimos puestos exigieron una persecución distinta. Jacky Martens, quien había arrancado desde la pole position, Lewis Osler y Zac Alsop lograron mantenerse delante mientras utilizaban un atajo del trazado que Verstappen no tenía permitido tomar durante la primera parte de la carrera. El piloto de Red Bull fue recortando la distancia, superó a Pol Tarrés y a Martens y alcanzó al grupo de cabeza en los giros finales. Osler recibió una bandera negra y Verstappen terminó por tomar el liderato.
Martens concluyó segundo y Alsop tercero. Más allá de la cantidad de adelantamientos, la prueba puso a Verstappen ante un reto de gestión del tráfico: debía abrirse paso entre decenas de karts, evitar incidentes y recuperar el tiempo que sus rivales ganaban con el atajo.
La competencia reunió a pilotos, atletas, periodistas y creadores de contenido en un circuito preparado especialmente para la ocasión. Verstappen celebró el resultado como su primera victoria del año, en referencia a que todavía no había ganado un Gran Premio de Fórmula 1 en la temporada 2026.









