Cuando muchos pensaban que los mejores capítulos de Lewis Hamilton ya formaban parte de la historia, el británico volvió a demostrar por qué es uno de los pilotos más grandes de todos los tiempos. A los 41 años, el siete veces campeón del mundo conquistó este domingo el Gran Premio de Barcelona-Cataluña 2026, logrando la victoria número 106 de su carrera y la primera desde su llegada a Ferrari.
El triunfo tuvo un significado especial para el piloto de Stevenage. No solo puso fin a una sequía de casi dos años sin ganar en Fórmula 1, sino que además le permitió convertirse en el piloto más exitoso de la historia del circuito de Montmeló, donde alcanzó siete victorias y superó el récord que compartía con Michael Schumacher.

Hamilton protagonizó una actuación impecable durante las 66 vueltas de la carrera. Desde la primera línea de salida se mantuvo siempre en la pelea por el liderato y aprovechó a la perfección una estrategia diseñada por Ferrari para controlar el ritmo de la prueba y desgastar a sus principales rivales.
George Russell, que había arrancado desde la pole position, lideró los primeros compases de la carrera, pero el ritmo del Ferrari fue creciendo conforme avanzaba la prueba. Una gestión brillante de neumáticos y una parada estratégica durante un periodo de Virtual Safety Car terminaron inclinando definitivamente la balanza a favor del británico.

Detrás de Hamilton, Russell logró conservar la segunda posición para darle a Mercedes un importante podio, mientras que Lando Norris completó el Top 3 con McLaren tras una carrera sólida y sin errores.
La prueba estuvo marcada por los problemas de varios de los protagonistas del campeonato. Andrea Kimi Antonelli, líder del Mundial y una de las grandes revelaciones de la temporada, parecía encaminado a sumar un nuevo podio cuando una avería mecánica lo obligó a abandonar a tan solo tres vueltas del final. A pesar del contratiempo, el joven piloto italiano conserva el liderato del campeonato con 156 puntos.
La jornada tampoco fue favorable para los pilotos españoles. Fernando Alonso sufrió un nuevo golpe en una temporada llena de dificultades cuando un problema en la batería de su Aston Martin provocó su abandono a quince vueltas de la bandera a cuadros. Se trata del cuarto retiro del asturiano en lo que va del año.
Carlos Sainz, por su parte, protagonizó una carrera de remontada con Williams después de arrancar desde posiciones retrasadas. Sin embargo, el madrileño no pudo alcanzar la zona de puntos y concluyó en la duodécima posición ante la afición local.
Entre los pilotos latinoamericanos destacó Franco Colapinto, quien volvió a mostrar consistencia al finalizar octavo y sumar puntos importantes para Alpine. El mexicano Sergio Pérez también dejó señales positivas al cruzar la meta en la decimocuarta posición con Cadillac, obteniendo su mejor resultado de la temporada.
Max Verstappen terminó cuarto con Red Bull, seguido por Oscar Piastri, mientras que Isack Hadjar volvió a confirmar su crecimiento en la categoría al finalizar sexto.
En las vueltas finales, Hamilton administró cómodamente la ventaja construida durante toda la carrera. Sin presión y con un Ferrari que respondió a la perfección, el británico condujo hacia una victoria que parecía destinada a llegar tarde o temprano desde que se anunció su fichaje por la histórica escudería italiana.
La emoción fue evidente al término de la prueba. Entre lágrimas y ovaciones desde las tribunas de Montmeló, Hamilton celebró un triunfo que representa mucho más que una victoria. Es la confirmación de que sigue siendo un contendiente de primer nivel y de que Ferrari vuelve a tener un piloto capaz de luchar por las grandes conquistas.
La temporada entra ahora en una nueva dimensión. Antonelli mantiene el liderato del campeonato, pero Hamilton ha lanzado un mensaje contundente al resto de la parrilla: todavía tiene velocidad, experiencia y hambre de gloria para seguir haciendo historia en la Fórmula 1.








