Ben Whittaker superó por decisión unánime a Conor Wallace en la eliminatoria final de la Federación Internacional de Boxeo, pero terminó al borde del nocaut durante un dramático duodécimo asalto.
Los jueces entregaron tarjetas de 117-111, 116-112 y 115-113 en favor del medallista olímpico británico. La amplitud de dos puntuaciones reflejó el control de Whittaker durante buena parte del combate, aunque la tercera mostró el efecto de la recuperación protagonizada por Wallace.
Whittaker estableció diferencias en los primeros episodios mediante el jab, la movilidad y el gancho de izquierda. Wallace tuvo dificultades para reducir la distancia y permaneció un paso detrás del local, quien construyó una ventaja con golpes más precisos y desplazamientos laterales.
La dinámica comenzó a modificarse durante el último cuarto de la pelea. Wallace aumentó la presión, obligó al británico a trabajar contra las cuerdas y encontró espacios que no habían estado disponibles al comienzo. El apoyo de la afición irlandesa acompañó una ofensiva cada vez más peligrosa.
En el asalto final, Wallace estremeció repetidamente a Whittaker. El británico perdió estabilidad, terminó en el suelo en medio de forcejeos y debió recurrir a los amarres para consumir los segundos restantes. Aunque estuvo seriamente lastimado, resistió hasta escuchar la campana.
La reacción llegó demasiado tarde para revertir el trabajo acumulado en las tarjetas. Whittaker reconoció después del combate que perdió concentración y permitió el regreso de un adversario al que había controlado durante los primeros asaltos.
La victoria entrega al británico la condición de retador obligatorio de Dmitry Bivol, campeón unificado semipesado de la AMB, FIB y OMB. La pelea titular, sin embargo, no sería inmediata porque la FIB ocupa el último lugar dentro del sistema de rotación entre los organismos sancionadores.
El calendario puede abrir espacio para una revancha. Wallace salió fortalecido por su actuación final y lamentó no haber aprovechado plenamente el momento en que Whittaker quedó vulnerable. El promotor Eddie Hearn también dejó abierta esa posibilidad antes del combate por el campeonato mundial.
Whittaker ganó por primera vez una pelea pactada a 12 asaltos, pero el cierre expuso interrogantes sobre su administración del esfuerzo y su respuesta bajo presión. La eliminatoria cumplió su objetivo reglamentario; en términos deportivos, dejó trabajo pendiente antes de enfrentar a un campeón de la experiencia y precisión de Bivol.
Resultado: Ben Whittaker derrotó a Conor Wallace por decisión unánime: 117-111, 116-112 y 115-113.








