O’Shaquie Foster derrotó por decisión unánime a Emanuel “Vaquero” Navarrete y se convirtió en campeón unificado de peso superpluma al reunir los cinturones del CMB, la OMB y la FIB.
Las tarjetas oficiales fueron de 118-108, 118-108 y 115-111 a favor del estadounidense. La amplitud de las puntuaciones reflejó una pelea en la que Foster controló la distancia, castigó los avances del mexicano y terminó con autoridad mediante dos derribos durante el último episodio.
Navarrete intentó imponer su volumen habitual desde diferentes ángulos, pero encontró a un rival preparado para sus ataques largos. Foster utilizó desplazamientos laterales, golpes rectos y contragolpes de derecha para evitar permanecer en la zona en la que el mexicano podía desarrollar combinaciones.
El “Vaquero” tuvo algunos pasajes favorables, especialmente durante el tercer asalto, cuando logró encerrar a Foster contra las cuerdas. También conectó golpes al cuerpo y un uppercut durante el undécimo, pero sus momentos de eficacia no tuvieron continuidad.
Foster comenzó a ampliar su ventaja durante la parte intermedia. Su velocidad le permitió golpear antes de salir de la distancia, mientras Navarrete fallaba ataques abiertos y quedaba expuesto a respuestas limpias. El estadounidense también mostró capacidad para intercambiar cuando el mexicano consiguió acercarse.
La definición llegó en el duodécimo asalto. Foster derribó por primera vez a Navarrete durante un intercambio y volvió a enviarlo a la lona con una derecha de contragolpe. El mexicano se levantó en ambas ocasiones y terminó el combate, pero ya no disponía del tiempo suficiente para buscar el nocaut que necesitaba.
La derrota representa un cambio significativo para Navarrete. El mexicano perdió simultáneamente los campeonatos de la OMB y la FIB, además de ver interrumpido su intento por dominar la división con tres coronas.
Foster, por su parte, quedó a un cinturón de convertirse en campeón indiscutido. Su siguiente objetivo podría ser el poseedor de la corona de la AMB, aunque las condiciones dependerán del resultado de las próximas defensas y de las negociaciones entre promotores.
Navarrete deberá decidir si busca una revancha, permanece en las 130 libras o reorganiza su carrera en otra división. La noche de San Antonio confirmó que su agresividad continúa siendo peligrosa, pero también expuso las dificultades que enfrenta ante un rival móvil, disciplinado y preciso.









